Ana Martínez, entrenadora: «Darte una panzada de caminar al final del día es peor que hacer estos ‘snacks de movimiento’ a lo largo del día»

¿Crees que caminar muchísimo al final del día es la solución para mantenerse activo? Pues la verdad es que no siempre es así. Ana Martínez, entrenadora con experiencia en fitness para mayores, apunta que repartir el movimiento durante la jornada resulta más beneficioso que una única sesión intensa.

¿Por qué es mejor moverse en pequeñas dosis a lo largo del día?

La clave está en evitar esa sensación de agotamiento total después de una larga caminata. Cuando damos un «atracón» de ejercicio, el cuerpo puede resentirse y la energía baja. En cambio, haciendo pequeños gestos de movimiento distribuidos por el día, el cuerpo se mantiene activo, sin forzar de más. Así, subes escaleras, estiras brazos y piernas o caminas un poco sin cansarte.

Ejemplos de ‘snacks de movimiento’ para integrar fácilmente

Ojo con subestimar gestos sencillos: doblar las rodillas, girar el torso o caminar unos minutos por la casa hace maravillas sin complicaciones. Es más, si te aburres o pasas mucho tiempo sentado, insertar estos mini descansos activos es ni más ni menos un truco para recuperar vitalidad.

La verdad es que estas pausas activas mantienen la circulación fluida, mejoran la postura y reducen el riesgo de dolores comunes, especialmente si tienes más de 50 años.

Cómo hacer estos pequeños movimientos sin que te cueste trabajo

No hace falta apuntarse al gimnasio ni hacer rutinas largas. El truco está en crear una rutina de pequeños gestos, que puedes adaptar según cómo te encuentres ese día. Aquí tienes unos pasos para empezar:

  1. Elige momentos clave: después de cada hora sentado, al levantarte de la cama o al terminar una llamada.
  2. Realiza ejercicios suaves: estiramientos para cuello, hombros y tobillos o caminatas cortas dentro de casa.
  3. Respira con calma y mantén una postura relajada pero activa durante los movimientos.
  4. Aumenta poco a poco la duración o repeticiones de los gestos si el cuerpo lo acepta.
  5. Incluye equilibrio y coordinación según tu nivel para evitar caídas.

¿Y qué no debe faltar en tus ‘snacks de movimiento’?

Un consejo de Ana Martínez es no olvidarse de la movilidad articular. Mover suavemente las muñecas, los tobillos y la columna es esencial para mantener la independencia día a día. ¿Y lo mejor? Puedes hacerlo mientras ves la tele o cocinas, sin dedicar tiempo extra.

Lista práctica de ‘snacks de movimiento’ para comenzar hoy mismo

  • Caminar cinco minutos después de cada comida.
  • Hacer estiramientos suaves para cuello y hombros sentada en la silla.
  • Subir y bajar un par de escalones lentamente.
  • Girar el torso y hacer movimientos circulares con las muñecas.
  • Equilibrarte en un pie mientras haces tareas domésticas.
  • Respirar profundo y estirar brazos hacia arriba varias veces al día.

Así de fácil, sin complicaciones ni aparatos, pero con grandes resultados a largo plazo. Al final del día, moverse bien es sentirse bien, ni más ni menos. Ana recomienda dejar a un lado las caminatas agotadoras para hacer varias pausas activas que respeten el ritmo natural de tu cuerpo.

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